21/3/11

Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia,
pero su tren vendió boletos de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel o en un cajón.
Como un ladrón te acechan detrás de la puerta,
te tienen tan a su merced como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes
y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.