5/4/11

No pares, no olvides,
no te destruyas, nena,
aunque a veces llores
muy cerca del balcón;
alguna vez, amor,
regalá el corazón.

No vayas, no vengas,
no te confíes de mí,
mirame a los ojos antes de decidir,
y alguna vez, mejor, regalá el corazón.

Cuando quieras llorar no pidas perdón,
el dolor de verdad se va con el sol;
hay un único mal:
regalá el corazón.