Acaricia mi ensueño el suave murmullo de tu suspirar;
cómo ríe la vida si tus ojos negros me quieren mirar.
Y si es mío el amparo de tu risa leve que es como un cantar.
Ella aquieta mi herida, todo, todo se olvida.
La noche que me quieras, desde el azul del cielo,
las estrellas, celosas, nos mirarán pasar,
y un rayo misterioso hará nido en tu pelo,
luciérnagas curiosas que verán que eres mi consuelo.