16/10/10

Que no arranquen los coches, que se detengan todas las factorías, que la ciudad se llene de largas noches y calles frías.
Que se enciendan las velas, que se cierren los teatros y los hoteles, que se queden dormidos los centinelas en los cuarteles.
Que se mojen las balas, que se borren las fotos de las revistas, que se coman a besos a las colegialas con los artistas.
Que se toque la gente, que no lleguen los trenes a la frontera, que sean cariñosas con los clientes las camareras.
Porque voy a salir esta noche contigo, se quedarán sin beatas las catedrales, y seremos dos gatos al abrigo de los portales.
Que se enfaden las flores, que vuelven las cigüeñas al calendario, que sufran por amores los dictadores y los notarios.
Que se muera el olvido, que se escondan las llaves de los juzgados, que se acuerde Cupido de los maridos abandonados.
Cuando llegue por fin mi mensaje a tus manos, en la gasolinera vieja esperaré; y tomaremos juntos al abordaje la carretera que te conté.
Dejaremos colgada la caprichosa luna sobre los cines, y las estatuas públicas derribadas en los jardines.