18/8/10

Hierven los clubs y los adolescentes comen pastillas de colores. Harto de mal vivir el siglo veinte muere de mal de amores. Los hechiceros de la tribu resucitan para invertir en mis pecados, y hacen los traficantes de estampitas su agosto en el supermercado. Y la mentira vale más que la verdad, y la verdad es un castillo de arena, y por las autopistas de la libertad nadie se atreve a conducir sin cadenas. Y yo me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que te quiero. Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí, y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti. Cada mañana salto de la cama pisando arenas movedizas, cuesta vivir cuando lo que se ama se llena de ceniza. Y por las calles vaga solo el corazón sin un mal beso que llevarse a la boca, y sopla el viento frío de la humillación envileciendo cada cuerpo que toca. Y yo me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que que te quiero. Y que no quiero que venga el destino a vengarse de mí, y que prefiero la guerra contigo al invierno sin ti.