8/12/09

Otra tarde como las demás, sin amores rotos de casualidad; otro jueves de esos que no se dejan besar.
No eran las esquirlas del rencor, eran telarañas en el corazón, un adiós con pestañas, un desamor sin amor.
No le pongas miel a la verdad, que si ando muerta es de tanto resucitar.
Y hoy me quedo muda para oir lo que nunca te supe decir.

No perfumes tanto la verdad, que hasta a los muertos nos cansa resucitar.