26/12/09

Habrá que desenvainar las espadas del texto y escribir una canción aunque no haya algún pretexto, y dedicársela al primero que pase caminando,
al que se quedó pensando,
al que no quiere pensar,
al olvido selectivo,
a la memoria perdida,
a los de los pedazos de vida que no vamos a perder jamás.