La duda; la eterna enemiga en el amor. La intranquilidad de no saber si él te quiere o no lo hace, la angustia de asumir que tal vez su corazón pertenezca a otra. Sencillamente, te enamoraste; en el momento más inesperado y sin previo aviso descubriste que él es el hombre de tu vida. Ahí estás, vulnerable como una niña ante el temor de no ser correspondida. La ausencia de él es parte de la ausencia de ti misma, sin él te falta algo. Quizás solo exista un paso entre la amistad y el amor. Quizás siempre estuviste enamorada en silencio, perdida en medio de este trabalenguas del corazón.