
Nunca fue tan breve una despedida, nunca me creí que fuera definitiva. Nunca quise tanto a nadie en mi vida, nunca a un ser extraño le llamé mi familia. Nunca tuve fe en mi filosofía, nunca tuve yo ni gurú no guía. Nunca desprecié una causa perdida, nunca negaré que son mis favoritas.
Esta es mi flor de loto y yo era su sombra, esta es mi flor de loto. Mi mundo no se aclarará, tanto vagar para no conservar nunca nada. Nunca una llama permanece encendida, nunca aguanté su calor nunca más, nunca más de un día. Nunca desprecié ser un alma invadida hasta que vi frente a mí por quién yo moriría.